Financial Times considera la reforma laboral de Milei un gran reto para los sindicatos
El gobierno de Javier Milei se encuentra en medio de un caliente conflicto político con la Confederación General del Trabajo (CGT) y el peronismo debido a su proyecto de reforma laboral. Un análisis del Financial Times lo describe como una de las disputas más intensas desde que inició su gestión. Los sindicatos, junto al peronismo, son los principales opositores a una propuesta que busca flexibilizar el mercado laboral y reducir la influencia gremial en la negociación de salarios y condiciones laborales.
El proyecto plantea cambios significativos. Entre ellos, se destacan: reducir el derecho de huelga, aumentar el período de prueba para nuevos empleados, limitar la discrecionalidad judicial en indemnizaciones, extender la jornada laboral a 12 horas y priorizar negociaciones salariales por empresa, en lugar de acuerdos nacionales. Según Milei, el sistema actual ha creado altos niveles de informalidad, afectando a casi la mitad de los trabajadores, y está limitando la creación de empleo registrado. Por otro lado, los sindicatos advierten que esto representaría un retroceso de un siglo en derechos laborales.
Desde la CGT, se sostiene que estas medidas ponen en jaque los derechos individuales y colectivos. Jorge Solá, secretario adjunto de la CGT, criticó la reforma al señalar que fue “escrita por estudios jurídicos para grandes corporaciones”, afirmando que no ofrece nada a los trabajadores a cambio. Los sindicatos ya están preparando acciones legales y analizan la posibilidad de huelgas. Por ahora, optaron por movilizaciones en lugar de un paro general.
El Financial Times también destaca que, a pesar de que seis de cada diez argentinos están a favor de cambios en la legislación laboral, el apoyo se desvanece cuando se mencionan detalles concretos como extender la jornada laboral o recortar indemnizaciones. Aunque los sindicatos han sido debilitados por crisis económicas y escándalos de corrupción, todavía cuentan con capacidad de presión y buscan frenar el avance del proyecto.
La reforma se considera el mayor intento en años de limitar el poder sindical, que históricamente ha gestionado todo, desde salarios hasta seguros de salud. Sin embargo, el gobierno argumenta que el sistema actual perpetúa la informalidad y ahoga a las pequeñas y medianas empresas (pymes), que temen contratar debido a los altos costos laborales.
Mientras tanto, Milei intenta negociar con legisladores moderados para conseguir los votos suficientes. Las cámaras empresarias, aunque en su mayoría apoyan la flexibilización y la reducción de indemnizaciones, muestran ambivalencia. Ricardo Diab, presidente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), expresa su preocupación: “Imaginen a un empresario debatiendo salarios con cada empleado individualmente”.
El gobierno, por su parte, continúa insistiendo en que la reforma aumentará el empleo formal y expandirá la base tributaria, lo cual es crucial para su plan de apertura económica. Sin embargo, muchos empresarios advierten que el empleo no crecerá sin una reducción de la carga impositiva, que actualmente representa casi el 70% del salario.